Si estás atascad@ en “encontrar” tu propósito, este artículo pretende desatascarte. Lo que quiero ofrecerte es una forma de ver el propósito que sea realista, menos agobiante, más flexible y, me atrevería a decir, “sana”, para que puedas definir y cumplir el tuyo libremente.

Hay varias razones que me animan a abordar este tema. En primer lugar, soy alguien que se ha encontrado a sí mismq luchando por responder a la pregunta: “¿Cuál es mi propósito?”. He sentido envidia de la gente que ha “encontrado” el suyo. Recientemente, he observado cómo mi marido, desde que dimitió de su trabajo, se sentía perdido y sin propósito.  Y, por último, en mi trabajo como coach, veo con regularidad a clientes que se quedan atascados y frustrados, e incluso que se sienten sin valor, intentando “encontrar” el suyo. Se nos presiona mucho para que tengamos un propósito bien articulado y nos esforcemos constantemente por alcanzarlo. No es de extrañar que la gente se sienta abrumada, frustrada, perdida y sin rumbo cuando no tiene uno o cuando el suyo se ha vuelto superfluo. Todo esto me llevó a averiguar si había una forma alternativa de acercarnos a nuestro sentido del propósito y hacerlo más accesible. Te alegrará saber que creo que he encontrado algunas.

Pero no me malinterpretes, no estoy restando importancia a tener un propósito. Abundan las investigaciones que indican lo crucial que es para nuestra salud mental, emocional y, sí, física. Sin embargo, de alguna manera, saber todo esto también aumenta la presión. Por lo tanto, quiero aliviar parte de esa presión y ponerte en una posición en la que puedas explorar y definir tu propósito con facilidad, flexibilidad y entusiasmo de una manera que, irónicamente, no tenga un impacto perjudicial en tu bienestar.

Empecemos por…

 

¿Qué es el propósito?

Todos los que lean esto tendrán una ligera variación de lo que significa la palabra “propósito” y la forma en que la interpretemos influirá en cómo la enfoquemos. Por eso, en este momento creo que merece la pena destacar algunos aspectos de su significado. ¿Incluye tu definición alguno de ellos debajo?

  • Lo que te hace feliz
  • Algo en lo que destacas
  • Algo que expresa tu singularidad
  • Tu intención al hacer algo
  • Un objetivo fuera de ti mism@
  • Tu intención de hacer algo en el mundo
  • Servir a algo más grande que tú mism@
  • Una meta
  • Todo lo anterior

No sé tú, pero cuando leí estas afirmaciones por primera vez, me sentí aún más confuso sobre el significado de propósito. Obviamente, hay temas similares: significado, intención e impacto más allá de un@ mism@. Sin embargo, también hay algunas diferencias: objetivo, mentalidad. Por lo tanto, para mayor claridad y para ayudarnos a avanzar, me gustaría ofrecer la siguiente definición que creo que refleja con precisión el significado de propósito para el contexto en el que lo estamos utilizando en este artículo:

“…intención de lograr algo que sea a la vez personalmente significativo y que al mismo tiempo conduzca a un compromiso productivo con algún aspecto del mundo más allá de un@ mism@”.

Fundación John Templeton

Propongo utilizar esta definición como una especie de prueba de fuego a la hora de explorar tu propósito. Vuelve a ella preguntándote: “¿Tiene esto sentido para mí?” y “¿Cómo contribuye positivamente al mundo más allá de mí?”.

Ahora bien, antes de pasar a examinar tu propósito, existen algunos escollos a la hora de definir y tratar de vivir nuestro propósito de los que debes ser consciente. En la siguiente parte del artículo, destacaré los que parecen ser los principales escollos y ofreceré algunas sugerencias para salir de ellos.

 

¿Atascad@ con el propósito?

Antes he hablado de la presión que rodea al hecho de tener un propósito y de cómo eso puede obstaculizar e influir en la forma en que abordamos el nuestro. La sensación imperante de que debemos tener un propósito y de que tiene que ser el correcto puede hacer que nos sintamos atascad@s.  Pues bien, he aquí varios culpables que contribuyen a esa sensación de “atasco” y algunas recomendaciones sobre cómo evitarlos o minimizarlos:

  1. Encontrar el propósito

A lo largo de este artículo he evitado deliberadamente utilizar la palabra “encontrar” para referirme al propósito. En su lugar, he optado por “definir”. Es sólo una sutil diferencia, pero lo suficientemente significativa como para merecer atención.

Cuando hablamos de “encontrar nuestro propósito” tiene connotaciones como que está perdido, que está ahí fuera esperando a ser descubierto, que es nuestro destino, que no podemos elegir cuál es, que no podemos controlarlo, etc. Sin duda, parece que esto podría contribuir significativamente a la sensación de frustración, desesperanza, falta de valor, etc., que podemos experimentar cuando no tenemos un propósito y/o no podemos articularlo.

La investigación nos dice que si cambiamos el lenguaje que utilizamos y replanteamos nuestra visión de las cosas (basándonos siempre en la realidad de la situación) podemos experimentar emociones, pensamientos y comportamientos diferentes.

Recomendación:

  • Cambia el lenguaje que utilizas. “Aún no he encontrado mi propósito” – cámbialo por “Aún no he definido mi propósito”. “He perdido mi propósito” – cámbialo por “Necesito redefinir mi propósito”.
  1. Restringir el propósito

La mayoría de nosotr@s vinculamos nuestro propósito a un aspecto de nuestras vidas y para muchos de nosotr@s éste es nuestra carrera/empleo/trabajo. Por lo tanto, cuando las cosas cambian en este ámbito, y lo harán, esto tiene un gran impacto en nuestro sentido de propósito y valor. Si perdemos nuestro trabajo, cambiamos de profesión, nos jubilamos, hacemos un trabajo que no nos gusta, etc., podemos sentirnos insatisfech@s, vací@s, que nuestras vidas carecen de sentido, etc.

Las personas que integran su propósito en distintas áreas de su vida minimizan la sensación de pérdida y angustia cuando algo cambia en una de ellas, ya que las otras les siguen dando una salida para realizar el suyo.

Recomendación:

  • Explora cómo puedes hacer realidad tus propósitos en las distintas áreas de tu vida. “¿Cómo puedo incorporar mi propósito en mi vida social, de ocio, laboral y doméstica?”.

 3. Fijar y aferrarse al propósito

Muchas personas comparten la creencia de que su propósito es fijo, es decir, que tenemos un propósito y una vez que lo hemos definido, eso es todo para toda la vida. Sin embargo, yo diría que a medida que avanzamos en la vida y nuestras prioridades y valores cambian, tiene sentido que nuestro propósito también lo haga. Fijar nuestro propósito puede limitarnos y corremos el riesgo de que no coincida con lo que consideramos significativo.  Decir esto no significa que debas cambiar constantemente tu propósito, el objetivo es abrir la posibilidad de adaptar el tuyo si ya no es verdadero para ti.

Si aceptamos que podemos definir nuestro propósito (#1), que podemos aplicarlo a distintas áreas de nuestra vida (#2) y que puede cambiar (#3), entonces empezamos a ver el propósito de una forma más flexible, ligera y manejable. Empezamos a reducir la necesidad de aferrarnos a él a toda costa y, en su lugar, nos abrimos a más oportunidades. Por ejemplo, cuando me mudé al otro lado del mundo, sentí que había perdido mi propósito porque el mío estaba totalmente ligado a mi carrera en mi país. Sin trabajo, me sentía a la deriva, perdida y sin propósito. Mi propósito fijo no encajaba en mi nueva vida. ¿Qué iba a hacer?

Recomendación:

  • Cuando definas tu propósito, piensa en más de uno.
  • Revísalo periódicamente para comprobar si sigue representando lo que te importa.
  • Está dispuest@ a abandonar tu propósito “original”, a reevaluarlo, a redefinirlo para que represente los cambios en tus prioridades, valores y circunstancias vitales. Explora cómo incluirlo en otros aspectos de tu vida.

Esto es lo que yo debería haber hecho… al final lo hice, pero me llevó un tiempo despegarme.

El resto del artículo lo dedicaré a ayudarte a definir tu propósito. Sin embargo, si crees que quieres ir por libre y puedes abordarlo con facilidad, flexibilidad y entusiasmo, puedes dejar de leer ahora.

 

¿Cómo definir tu propósito?

Como coach voy a utilizar mi herramienta favorita para ayudarte a explorar tu propósito. Esta herramienta son las preguntas. Las preguntas que figuran a continuación te ayudarán a tener más claro lo que es significativo para ti y cómo esto contribuye a los demás. Recuerda abordar este proceso con ligereza y diversión.

Paso 1: Reunir una lista significativa.

Elige una pregunta de las que aparecen a continuación que te resulte significativa y respóndela. Escribe o graba tus respuestas para poder leerlas o reproducirlas. Cuando hayas terminado pregúntate: “¿Y qué más?”. Para ver si surge algo más:

  • ¿Qué te importa?
  • ¿A qué te gusta dedicar tu tiempo?
  • ¿Qué haces que te divierta y te suponga un reto al mismo tiempo?
  • Si tuvieras rienda suelta, ¿qué te gustaría hacer con tu tiempo?
  • ¿Cuándo te encuentras en “flujo”?
  • ¿Cuáles son tus cosas no negociables en la vida?
  • ¿Qué valoras?
  • ¿Qué te produce satisfacción?

Paso 2: Afinar la lista.

Reflexionando sobre tus respuestas, prioriza las 3 primeras por orden de importancia: “¿Cuáles son las tres que realmente reflejan lo que es importante y significativo para ti?”.

Paso 3: Identificar el significado

El siguiente paso se inspira en el método Question Burst de Hal Gregson (adaptado). Ayuda a destilar lo que realmente importa. Hay cuatro pasos, te recomiendo que los hagas todos.

  1. Toma tu prioridad principal del paso 2 y pregúntate: “¿Por qué me importa esto?”. Asegúrate de escribir o anotar tu respuesta.
  2. Ahora, toma tu respuesta a la pregunta 1 anterior y, pregúntete “¿Por qué me importa esta razón que di?”.
  3. Ahora haz lo mismo con tu respuesta de la pregunta 2: “¿Por qué me importa esta razón que di?”.
  4. Y una vez más para la pregunta 3: “¿Por qué me importa esa razón?”.

Paso 4: Más grande que un@ mism@

Tu respuesta final del último ejercicio debería proporcionarte la esencia misma de lo que encuentras significativo. El siguiente paso es explorar cómo se relaciona con el mundo más allá de ti. (Recuerda nuestra definición de propósito)

  • ¿A quién, aparte de a mí, afecta esto?
  • ¿Cómo les afecta a ellos?

Paso 5: La intención

Reflexiona sobre todas tus respuestas:

  • ¿Qué nuevos conocimientos has adquirido sobre lo que te parece significativo?
  • ¿En qué áreas de tu vida podrías crear oportunidades para generar este significado y tener un compromiso productivo con los demás?

Haciendo este ejercicio tienes el material para empezar a definir con claridad y convicción tu(s) propósito(s). Recuerda que no se trata de encontrarlo, sino de definirlo para que refleje lo que tiene sentido para ti en este momento de tu vida. No te estanques en tener un único propósito constante, permite que cambie y evolucione a medida que lo haces. Mantenlo a la ligera, disfrútalo y haz la intención de hacerlo.